jueves, 21 de octubre de 2010
LATERALUS
Congraciar el fuego con la parábola
con echar pestes por echar algo,
porque la adolescencia es un sitio
de fragancia formol
y muy mala bebida. Un sitio
de nubes.
Mira las cuerdas, luego al títere
y cómo se acerca al sol
(lupa más hormiga)
si acaso los cantos más redondeados
fueron amabilidades de patio.
Mira, por favor.
El catálogo que amuebla (mira:
congracia) aquel disco
en el que ahora
quisieras quedarte
a vivir. Está todo ahí,
están la proporción áurea
y quién sabe qué clase
de electrónica difusa
moverá los compases
del rey carmesí del que ya
no reniegas, ojo estúpido.
martes, 19 de octubre de 2010
SUPERNATURAL S05
Carecemos de ciertos detalles contextuales, pero sí sabemos que la historia de Dean Winchester empieza allí donde lo hacen muchas otras del mismo estilo: un adolescente algo alienado que vuelve del revés su realidad inmediata cuando la sospecha de un marcador idiosincrásico deja de ser sospecha para convertirse en certeza de estigma, aprovechando la llegada de la pubertad y sus cambios de humor y sus alteraciones de la tesitura sensorial. Dean tiene ocho años y está inmerso en un paréntesis de aburrimiento abierto hacia las seis y media de la tarde de este miércoles de febrero, que va a cerrarse de golpe aunque no a cal y canto ahora que son las siete y veinte, con una primera toma de contacto sobrenatural —sobrenatural: aquello que no debería ocurrir pero, desde luego, ocurre—: Bela Lugosi, caracterizado para la ocasión, despliega los brazos mientras cierra los puños en las puntas de la capa de Drácula para usarla de ala delta con la que planear por el hueco abierto en la cancela que separa el continuum entre invocador e invocado, y brota de la pantalla del televisor y se planta en el centro del cuarto de estar, tenue como un eclipse, ya que al chico le gusta dejar apagadas las luces mientras ve un película de terror, y los rostros de ambos están muy cerca, demasiado cerca, y Bela hace una pregunta: “¿Qué quieres?”. El blanco y negro granulado y crujiente de Drácula emborrona la visión periférica del chico y provoca que su sistema nervioso empiece a colapsarse. Dean pierde el aliento. “Na-Nada”, tartamudea, malgastando oxígeno en seis letras dichas sin meditar. Lo último que ve antes de que el estrés haga que su organismo, en un sabio movimiento de ajedrecista, decida apagarse momentáneamente para reiniciar el sistema cuando la riada de cortisol vuelva a su cauce habitual, es a Drácula desmaterializándose con tan poca pompa y efecto especial como lo hiciese al llegar, volviendo a la pantalla, a la cinta de video, atrás en el tiempo y a la izquierda en el espacio, hasta el 1931, al plató número tres de los estudios Universal, en el momento en que Bela Lugosi sufre un microinfarto cerebral que le afloja las piernas, deja caer a plomo a Helen Chandler, a la que estaba abrazando mientras las cámaras rodaban una de las escenas culminantes de la película, y luego le pregunta qué quiere, hecho que provoca un seco y nada complaciente suspiro de desdén racista exhalado por la diva al incorporarse para despegar su perfecto lomo del duro suelo, y que lleva a tener que repetir la escena por octava vez hoy.
lunes, 18 de octubre de 2010
KLATTERFIELD: GÉNESIS Y DECLARACIÓN DE INTENCIONES
"¿Cómo vives?" pregunta el hipnotizador. "Tu tiempo, quiero decir. ¿Cómo lo gestionas? Cuando no estás trabajando, por ejemplo..."
"Cuando no estoy trabajando, escribo", respondo.
"Es parecido. ¿Y qué haces cuando no trabajas ni escribes?"
"Juego a la Play, veo series, leo..."
"Eso está muy cerca de lo que escribes, ¿no?"
"Cada día más".
"¿Lo ves tan claro como yo, pues?"
"Ni la más remota idea de adónde quiere usted llegar con esto... pero también tengo novia".
"Irrelevante".
"Mejor".
Espero cinco segundos a que las espirales girando a 33 rpm en los ojos del hombre desaceleren, desaparezcan y vuelvan a convertirse en iris y pupila. Levanto el culo de la comodísima silla tapizada de falso terciopelo color ciruela y dejo los veinte euros del precio de la consulta sobre la mesa camilla entre el hombre (que boquea, falto de aliento, y suda y se retuerce las manos y tiembla en una salva de escalofríos) y yo, y me voy sin despedirme. Al salir a la calle, me asalta un nombre: KlatterField. Va a ser mi nick. Me abandono a pensar en automático: videojuegos, series, películas, cómics, libros, literatura, literatura de videojuego, poesía por capítulos, literatura de derribo, a fotograma helado y viñeta tuerta, fan fiction alucinada, deconstruida... Fan Fiction... Fan Fiction... Distinta... KlatterField será...
1) Fanfiction o fan fiction (literalmente, "ficción de fans"), a menudo abreviado fanfic o simplemente fic, hace referencia a relatos de ficción escritos por fans de una película, novela, programa de televisión o cualquier otra obra literaria o dramática. En estos relatos se utilizan los personajes, situaciones y ambientes descritos en la historia original y se desarrollan nuevos papeles para estos personajes. El término fanfiction hace referencia tanto al conjunto de todos estos relatos como a uno en concreto, según el contexto.
2) Deconstrucción es la traducción que propone Derrida del término alemán Destruktion, que Heidegger emplea en su libro Ser y tiempo. Derrida estima esta traducción como más pertinente que la traducción clásica de ‘destrucción’ en la medida en que no se trata tanto, dentro de la deconstrucción de la metafísica, de la reducción a la nada, como de mostrar cómo ella se ha abatido. En Heidegger la destruktion conduce al concepto de tiempo; ella debe velar por algunas etapas sucesivas la experiencia del tiempo que ha sido recubierta por la metafísica haciendo olvidar el sentido originario del ser como ser temporal. Las tres etapas de esta deconstrucción se siguen en busca de la historia:
3) Sincretismo es un intento de conciliar doctrinas distintas. Comúnmente se entiende que estas uniones no guardan una coherencia sustancial. También se utiliza en alusión a la cultura o la religión para resaltar su carácter de fusión y asimilación de elementos diferentes.
y 4) Desfile de horrores es el instrumento retórico por el cual el que habla argumenta contra curso de acción, enlistando un gran número de eventos extremadamente indeseables que presumiblemente resultan del mismo. Su poder depende del impacto emocional de las asociaciones indeseables; sin embargo, un desfile de horrores es una falacia en cuanto a que:
"Cuando no estoy trabajando, escribo", respondo.
"Es parecido. ¿Y qué haces cuando no trabajas ni escribes?"
"Juego a la Play, veo series, leo..."
"Eso está muy cerca de lo que escribes, ¿no?"
"Cada día más".
"¿Lo ves tan claro como yo, pues?"
"Ni la más remota idea de adónde quiere usted llegar con esto... pero también tengo novia".
"Irrelevante".
"Mejor".
Espero cinco segundos a que las espirales girando a 33 rpm en los ojos del hombre desaceleren, desaparezcan y vuelvan a convertirse en iris y pupila. Levanto el culo de la comodísima silla tapizada de falso terciopelo color ciruela y dejo los veinte euros del precio de la consulta sobre la mesa camilla entre el hombre (que boquea, falto de aliento, y suda y se retuerce las manos y tiembla en una salva de escalofríos) y yo, y me voy sin despedirme. Al salir a la calle, me asalta un nombre: KlatterField. Va a ser mi nick. Me abandono a pensar en automático: videojuegos, series, películas, cómics, libros, literatura, literatura de videojuego, poesía por capítulos, literatura de derribo, a fotograma helado y viñeta tuerta, fan fiction alucinada, deconstruida... Fan Fiction... Fan Fiction... Distinta... KlatterField será...
1) Fanfiction o fan fiction (literalmente, "ficción de fans"), a menudo abreviado fanfic o simplemente fic, hace referencia a relatos de ficción escritos por fans de una película, novela, programa de televisión o cualquier otra obra literaria o dramática. En estos relatos se utilizan los personajes, situaciones y ambientes descritos en la historia original y se desarrollan nuevos papeles para estos personajes. El término fanfiction hace referencia tanto al conjunto de todos estos relatos como a uno en concreto, según el contexto.
2) Deconstrucción es la traducción que propone Derrida del término alemán Destruktion, que Heidegger emplea en su libro Ser y tiempo. Derrida estima esta traducción como más pertinente que la traducción clásica de ‘destrucción’ en la medida en que no se trata tanto, dentro de la deconstrucción de la metafísica, de la reducción a la nada, como de mostrar cómo ella se ha abatido. En Heidegger la destruktion conduce al concepto de tiempo; ella debe velar por algunas etapas sucesivas la experiencia del tiempo que ha sido recubierta por la metafísica haciendo olvidar el sentido originario del ser como ser temporal. Las tres etapas de esta deconstrucción se siguen en busca de la historia:
- la doctrina kantiana del esquematismo y el tiempo como etapa prealable de una problemática de la temporalidad;
- el fundamento ontológico del cogito ergo sum de Descartes y la retoma de la ontología medieval dentro de la problemática de la res cogitans;
- el tratado de Aristóteles sobre el tiempo como discrimen de la base fenoménica y de los límites de la ontología antigua.
3) Sincretismo es un intento de conciliar doctrinas distintas. Comúnmente se entiende que estas uniones no guardan una coherencia sustancial. También se utiliza en alusión a la cultura o la religión para resaltar su carácter de fusión y asimilación de elementos diferentes.
y 4) Desfile de horrores es el instrumento retórico por el cual el que habla argumenta contra curso de acción, enlistando un gran número de eventos extremadamente indeseables que presumiblemente resultan del mismo. Su poder depende del impacto emocional de las asociaciones indeseables; sin embargo, un desfile de horrores es una falacia en cuanto a que:
- No es probable que los horrores sean consecuencia de la acción.
- El argumento radica exclusivamente en el impacto emocional de los horrores, es decir una apelación a los sentimientos.
- Los horrores pueden no ser malos en realidad.
Un desfile de horrores es un tipo de hipérbole en cuanto a que exagera las consecuencias negativas de la acción. Es similar al argumento de la pendiente resbaladiza, mas no igual, ya que el argumento de la pendiente resbaladiza afirma, "si hacemos esto, lo siguiente que haremos será esto", mientras que un desfile de horrores afirma "Si hacemos esto, entonces todas estas cosas horribles ocurrirán".
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